Algunas plantas carnívoras succionan a sus presas, otras las atrapan con pegamento, otras las aprisionan en hojas con forma de botella... Todas sus estrategias de caza aparecieron en sitios y momentos distintos de la evolución. Sin embargo, el mecanismo molecular detrás de ellas podría ser el mismo.
Se trataría de un fenómeno de convergencia evolutiva, en el cual especies distintas, expuestas a retos parecidos, desarrollan en ocasiones los mismos mecanismos genéticos de forma independiente. Es como si la evolución tomara una y otra vez el mismo camino, para alcanzar un determinado objetivo.
También el mecanismo genético subyacente podría ser el mismo.
Las plantas analizadas se hicieron carnívoras en sitios distintos, a lo largo de 100 millones de años. No obstante, la selección natural “reclutó” repetidamente los mismos genes.
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